Después de la caída
Caer al suelo sin deseos de levantarse, cuando todo alrededor parece haber colapsado puede ser una actitud cobarde y equivocada, pero la única que creemos que se puede tomar cuando ya no quedan fuerzas para seguir luchando.
Sin embargo, nuestro instinto de supervivencia, nuestra voz interior, la llama que todos llevamos dentro, nos exige levantarnos después de la caída. Siempre hay una razón para no rendirnos, aunque desde el fango y el suelo donde a veces se cae es difícil ver esa ligera luz al final del túnel.
Sin embargo, nuestro instinto de supervivencia, nuestra voz interior, la llama que todos llevamos dentro, nos exige levantarnos después de la caída. Siempre hay una razón para no rendirnos, aunque desde el fango y el suelo donde a veces se cae es difícil ver esa ligera luz al final del túnel.
Es preciso tomar en cuenta que muchas cosas que suceden en la vida son simplemente para bienestar nuestro y que de una situación negativa siempre se puede sacar algo positivo para seguir creciendo y convirtiéndonos en mejores seres humanos. Aunque resulte difícil de entender cuando uno está en el abismo, es cierto, todo obra para bien propio.
¿Alguien nos traicionó? La vida sigue solo que descubrimos que esa persona no valía nuestro aprecio, que lamentablemente no supo valorarnos y que en lo adelante se perderá de lo sincero que le regalamos.
¿Algún proyecto nos fracasó? Pues, en hora buena, a trabajar con mayor ahínco para que nuestros próximos planes salgan a la perfección y a revisar los errores que cometimos para no volverlos a repetir. Todo tiene una salida, después de la caída solo queda una opción levantarnos para seguir luchando.
No podemos dejarle las cosas a la suerte, creer que un día maravillosamente alguien vendrá a rescatarnos, limpiarnos las manos y echarle la culpa a los demás de nuestro mal, debemos ser responsables de nuestros actos, hacernos cargo de nosotros mismos.
Debemos aprender a construir nuestras propias vidas, el éxito no se obtiene de la noche a la mañana ni es un golpe del azar, el mismo se conquista tras haber fracasado y luchado contra los vestigios de nuestros errores, tras haber caído y decidido que el suelo no se hizo para quienes tienen por destino la grandeza.
- Liz.



Hay que levantarse después de la caída, aunque duela, después de todo la vida es un continuo tomar de decisiones.
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